Manodurismo 3.0: Una oda a Flores y Saca

Regresa "el manodurismo" como política de seguridad. Un manodurismo que de entrada parece improvisado. Encaja a la perfección con el desempeño en los primeros veintiún días de gobierno del presidente en funciones. Despliegue territorial de agentes de seguridad pública, cateos, patrullajes, entre otros.

Un soldado patrulla el centro historico de San Salvador. Foto: La Crónica

Un soldado patrulla el centro historico de San Salvador.
Foto: La Crónica

¿Donde se deduce que se está improvisando la estrategia de combate a la delincuencia? Hay dos hechos importantes. El primero es la inasistencia del Ministro de Seguridad a la Asamblea Legislativa. Donde había sido citado por los diputados para presentar la estrategia de seguridad de la administración actual. El segundo son las declaraciones de este durante las primeras horas de ejecución del plan de control territorial: "No íbamos a capturar a nadie, las capturas se harán casi que en flagrancia, por eso es que no ven fiscales. Es un plan de presencia territorial, de mandarle un mensaje a las pandillas de que ahí está el gobierno"

Miembros del Consejo de Seguridad brindan una conferencia de prensa. Foto: La Crónica/Cortesía

Miembros del Consejo de Seguridad brindan una conferencia de prensa.
Foto: La Crónica/Cortesía

El manodurismo se caracterizó por ser una estrategia publicitaria para el combate de la inseguridad en los dos últimos gobiernos de ARENA -administración Flores y Saca-. No buscaba solucionar los problemas sino aparentar que se estaban solucionando. Ante esta situación hasta el momento queda poca duda, que este camino sigue la actual administración. La estrategia implementada por los gobiernos de ARENA no trajo una reducción de homicidios y extorsiones, tuvo un efecto contrario; obligando a las pandillas a crear estructuras más sólidas para hacerle frente a las estrategias de seguridad. Con este modelo también vino una represión que no reconocía el derecho a la presunción de inocencia. Es fácil mal utilizar el poder, desde la represión a la persecución política. Dudosamente tendrá esta nueva generación de la mano dura los resultados que el país necesita.